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Refugio de paz


variedad de flora y fauna

En Palmichal de Acosta, cuando cae la noche, uno de los sonidos que acompaña el descanso es el aullido lejano de los coyotes. Lejos de ser una amenaza, estos animalitos son tímidos, indefensos y parte natural del equilibrio del bosque. Su canto nocturno se ha convertido en un atractivo turístico que conecta con la vida silvestre y transmite calma, recordándote que estás en un lugar donde la naturaleza sigue viva. Un sonido auténtico que invita a relajarte y desconectarte. 🌿
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